60 experimentos científicos día #60: Pomodori secchi

Aunque sea el último experimento de nuestro reto, fue uno de los más bonitos porque nos acerca a las tradiciones de nuestra cultura, a la forma de vida “de antes” y a nuestra cultura culinaria. Esta vez, secaremos alimentos aprovechando el sol tan maravilloso que tenemos en verano, y además, podremos guardarlo para disfrutar de nuestra comida en invierno.

Los tomates secos son parte de la dieta mediterránea, muy presentes en la cocina italiana, pero como a mí me encanta el tomate también están muy presentes en mi casa.

Para hacerlos necesitas cortar tomates por la mitad, echarles un poco de sal por encima, y ponerlos al exterior en un lugar donde les dé mucho el sol (sobre todo al mediodía cuando pega más fuerte) y que puedas quitarlos en caso de lluvia.

Antes (y ahora también) se utilizaban cañizos donde poner los tomates:

Puedes usar uno de éstos. Y si no tienes espacio, puedes colocarlos encima de una raqueta de tenis y taparlos con tela mosquitera para protegerlos de los insectos. Déjalos “tomar el sol” hasta que estén completamente secos. Después podrás guardarlos en un bote tal cual (pero tendrás que hidratarlos antes de cocinarlos) o bien puedes guardarlos en esta conserva en aceite que los mantiene hidratados.  Ideales para ensaladas, pasta, pescado, carnes…

Al poner la fruta al sol, el agua que contiene se va evaporando. La ausencia de agua impide que se creen microorganismos que puedan estropear las frutas; además, al secarse, también se va endureciendo la capa exterior y eso también impide la penetración de los microorganismos. La sal tmabién ayuda al secado de alimentos porque aborbe la humedad. Si os habéis fijado, al deshidratarse, el peso y el volumen se reducen significativamene, por lo que es más fácil conservarlos en botes para poderlos disfrutar a lo largo del año.

En lugar de tomates puedes hacerlo con higos, tiras de melocotón, o probar con las frutas que más te gusten.

Espero que también experimentéis en vuestras casas con alguna de estas 60 actividades que os he propuesto.

Receta de la semana: Pomodori secchi

Pomodori secchi

Otra excelente idea para regalo de Navidad de última hora: un bote de tomates secos en aceite, o pomodori secchi sott’ olio, como se dice en italiano.

Es una gran receta italiana que da un sabor característico y muy sabroso a una pasta con salsa de tomate. Puedes utilizarlo en sopas de verduras y en aderezos y ensaladas.  Os explico cómo he hecho estos pomodori secchi que voy a regalar a la familia esta Navidad:

Ingredientes:

Tomates tipo pera. Yo he utilizado 2 Kg. porque he hecho a mansalva, pero puedes utilizar la cantidad que desees.

Aceite de oliva virgen extra

1 cucharadita de albahaca

1 cucharadita de pimienta en grano (yo he utilizado 5 tipos de pimienta)

1 chorro de vinagre

Agua

Instrucciones:

Seca los tomates. Yo tengo la suerte de tener una deshidratadora y en unas 10 horas aprox. he tenido los 2 Kg. secos. pero también peude hacerse en el horno (o más elaborioso y consume más tiempo, al sol, método tradicional). También pueden comprarse ya secos en algunos mercados y supermercados, pero son carísimos.

Para secarlos se cortan en rodajas longitudinales, con la carne hacia arriba. Si usas una deshidratadora debes seguir las instrucciones de la máquina. En el horno se debe hacer a una temperatura suave, a 110ºC -y si es posible con la puerta abierta 2 cm. Hasta que estén secos. Puede tardar 2 ó 3 horas o incluso más dependiendo del horno y de los tomates.

Pon a hervir el agua con el chorro de vinagre y añade los tomates ya secos hasta que se “hinchen” un poquito. el vinagre actúa como conservante natural.

Escúrrelos y sécalos bien con papel de cocina.

Pon la albahaca y la pimienta en un bote de cristal, añade los tomates y rellena con el aceite. Cierra el bote, muévelo para que la albhaca y la pimienta se repartan bien por todo el contenido. Comprueba que el aceite cubre los tomates, si no es así, añade más aceite.

¡¡Y ya está!! Lo ideal es esperar 4 ó 6 semanas a consumirlos para que todos los sabores se hayan integrado bien y estén más sabrosos, pero igualmente se pueden comer.

Ahora me falta decorar los botes con un lazo bonito y pegarles unas etiquetas. Son un regalo DIY muy original, sencillo de hacer y muy  apreciado por los buenos gourmets!